...de los pobres rurales DESARROLLO AGROPECUARIO: de la dependencia al protagonismo del agricultor.
Reflexión necia de un anochecer.
Quisiera que tus recuerdos se volvieran palabras, para disolverlas en el viento, quisiera ser viento para nunca dejar de acariciar tu pelo y rozar tus labios, sin que te me claves en los pensamientos; aunque quiera mutilarme de ti… en cada suspiro.
También quisiera ser viento, para llevarme tus penas y refrescarte las noches. Mientras te arrullo meciendo las olas, a la luz de la luna. Quisiera que fueras luna para que nunca nos perdamos de vista, por más lejos que estemos el uno del otro, así tú me iluminarías y yo te seguiría hasta el fin del mundo con la certeza en el corazón de que ahí estarías.
Quisiera siempre amanecer, renovado, en el lecho de tus deseos, sobre todo ahora cuando escribo líneas necias que intentan revivir un amor, -no sé si palabras- pero; de algo sí estoy seguro: se ha disuelto en el alba de una tarde misteriosa e ingrata, de la cual, sólo han quedado tus recuerdos, fantasmas abstractos que no se pueden volver nada que pueda arrojar al aire, porque nunca vas a salir de mi; aunque ahora, para ti solo sea un montón de hojas que arrastra el viento……. Sin nombre alguno, o algún significante que te remita a mí………………………… ¡Felicidades!: Has logrado olvidarme.
toast_1979@hotmail.com
¿Quién escribe estas líneas?
¿Quién se encuentra detrás del tufo nebuloso que articulan unas cuantas palabras, mitad instinto, mitad miedos, ansiedad e incoherencia sintáctica en busca de catarsis?
Hay un ente, solo en lo particularmente peculiar de su absurda soledad.
Hay un eslabón de malestar, que refleja a su vez, un síntoma del universo.
Hay infinitas ganas de amar; y un total desconocimiento de lo que es el amor.
Hay un mar de ignorancia sobre cómo vivir la vida y el instinto de una búsqueda ciega hacia algo llamado felicidad.
Hay nostalgia de su pasado y miedo de su futuro.
Hay una búsqueda de cierto saber y a la vez ganas de ya no saber nada de ese saber del que no hay saber.
Hay un mar de ritualidades y todo tipo de sublimaciones que lo jodido que me siento. Como ésta.
Y, ahora más que nunca, muchas ganas de abrirme a la gente y de dejar atrás todo esto para contarle alguien que un día pasé por esto y lo superé.
Soy -en parte- el resultado de las personas que conozco y que he conocido y no sería tan presuntuoso al respecto; por que ni yo mismo me conozco, soy el holograma de un tiempo que camina sobre piernas de acero, músculos de hierro y cabeza de garbanzo.
Algo esperará de mí la vida, o Dios, o buda, o el poder infinito del universo, que no tiene nombre y que a la vez tiene varios nombres, por que si mi destino fuera vivir todo el tiempo en la botarga de la estupidez, mejor fuera para mí y para el que me creó, no hacer esperar a los hambrientos gusanos.
En el oscuro umbral de mis “pensamientos”, madeja de sentidos mermados y sesgadas percepciones; pido verte aunque en verdad anhelo que las imágenes transgredan mis espejismos carnales, estériles ya de tanto idealizar y de tan lúgubre materializar, ¿Materializar?, ¿Es acaso esa toda mi misión ontológica?, ¿Es contigo?, ¿Estallará una galaxia en el universo si nos fundimos en uno etéreo e indisoluble? Nada me gustaría más. Una pequeña parte del cosmos cuelga desde tus ojos y se desborda vertiéndose en la nada pintándola de carnaval, colibríes juguetean a tu alrededor mientras levitas en esta noche estrellada que un tal Van Gogh nunca supo trazar en las yagas de mi mirada.
Me preguntan: ¿Cómo debería ser para mí la mujer ideal?
¡Qué les puedo decir!....
Llevo varios años reptando sobre un pedazo de tierra en donde no he conocido a nadie -incluyéndome yo- que conozca en su totalidad a la mujer, que sepa lo que quiere y mucho menos que sea feliz una vez que vive con “la mujer de sus sueños”. Cosa rara. También llevo muchos años idealizando a la musa de mis líneas, quien siempre llega a ser rescatada por los vendajes de lo etéreo, impenetrable dentro de una nube mística y termina trascendiendo noches enteras, madrugadas y días somnolientos imaginándola, invocándola, como si fuera yo el hombre más cercano a un Dios que tuviera que atender mi deseo de manera inmediata...
Así, camino al día siguiente, pensando que el día de hoy me encontraré cara acara e inesperadamente con la mujer de mis sueños, con esa que apenas hace unas horas en la madrugada llené dos hojas de adjetivos absurdos y contradictorios, de toda una estructura prototipo de una mujer idílica. De repente, ahí está: una sonrisa desgaja y reduce a cenizas esos 200 adjetivos, esa estructura, ese prototipo, que no tiene nada que ver con la persona que tengo enfrente; pero que a pesar de ello me hace sentir tan enamorado y tonto, tan humano.
¿Dónde vive el hombre ideal?
Mucho menos sé quién es el hombre ideal, lo que al menos puedo especular es su ubicación cósmica, esta se encuentra en las plegarias de las mujeres que fervorosas piden, a Dios, a San Antonio, o a cualquier entidad metafísica de confianza por ese hombre que las hace estremecerse, y que para nada se parece -en todos los casos- al de la mujer de a lado. Por que éste, pobre digno de lástima, ya no se desea.
Ahora que estoy muerto, vació y mediocre, no se a donde llegare si no te tengo. Si no se donde buscarte. Prefiero que mueras a saberte perdida. Perdida, lejos de mi alcance, de mi imaginación y de mi vida.
Si regresas búscame, nos encontraremos y podremos reír un poco en lo que pienso como reinventar el pasado para olvidarte en el presente.
Te quiero demasiado alma congelada.
Sangre llueve de la tierra, *
miro al cielo y el sol es mi cerebro,
tu mueres pero yo sigo comiendo vidrio colgando de un machete,
no me mires por que mañana seguiré sangrando arañas.
Y cuando creas que ya viste el color
se abrirá tu piedra, lloraras tus uñas y despertaras en la tierra
y la tierra es agua, y el agua se quema
y tu sueño se ríe de la luna
La rana sin ojos me mira
mientras toca la canción que no puede ser cantada por siete soles,
los que vuelan sin rostro se ríen de mi por que ya he visto a dios,
y nadie me dijo que yo vivía
Y cuando creas que ya viste el color
se abrirá tu piedra, lloraras tus uñas y despertaras de tu vida
solo para que te des cuenta de que sigo sangrando arañas.
* alquecomieronloslobos@hotmail.com
Bla, Bla...
Dorian Gray está sentado a la luz de la chimenea fumando su pipa, mientras su retrato se pudre ante sus ojos atónitos pero soberbios, el hombre moderno, hace lo suyo a su vez como una especie de celebración sincronizada de su dictadura, levanta su copa sentado en una pila de cadáveres, sin alma; pero aún con hambre. Escindido del universo y todavía peor, escindido de él mismo.
Escapa de las manos de los más grandes representantes de la tragedia griega, el momento más lúdico; estéril en su principio (…) cuando platón nunca logró ver más allá de su idealismo, entrepaños de tradición griega vienen esbozando el porvenir de los no convidados al Ágora. ….