Jodidamente, la mente no siente, la mente por tanto nos miente, nos abandona en la superstición religiosa y materialmente condenada a la sentencia del pecado, que se pelea con el saber, el creer y sobre todo crear e imaginar en que nos desbordamos con la misma naturalidad de la caida libre de un pájaro o una manzana Newtoniana, vuelve, la manzana a marcar la historia científica y prototecnologica de la futura civilización. Engendra la discordia, la de la manzana y la de la civilización. Esta civilización, igualmente bastarda y condenada a la soledad entre tanto soledad-narcisismo-egoísmo social aborta su naturaleza y se atribuye, en nombre de su enfermo experimento recreativo -la manzana, la capacidad de dirigir el futuro, su futuro y el de las internacionalmente desconocidas otr@s comunidades, civilizaciones y poblaciones que interactúan cuasisimbioticamente [Hombre-Natura] con su medio que son ellos mismos.
Cualquier forma organizativa intersocial desemboca en política y mafia que desde que proyectan y pactan fines aceptan el duelo, el boicot y el choque como dinámica para interactuar al respecto de otr@s aisladas, de las que pretenden conseguir o lograr ciertos beneficios y que usan como peldaño en una escalera que constituyen de manera artificial y que no corresponde a la lógica divina que nos parió, ya que creer en los fosilizados predicamentos de que los Hombres somos seres políticos por naturaleza, o animales políticos por la misma condición nos condena al conflicto y a la justificación de jerarquias y estructuras que nadie ha mentado ni en la biblia ni en el testamento de Nuestro creador. Sea como fuere Dios no convoca a la democracia, ni al planeamiento ni proyección de formas organizativas. Esta carrera y práctica - la política- es antireligiosa (pero la religión no es apolítica, en la práctica, como lo podemos ver) y basta con justificarse para mover y conmover su existencia que denigra y se autoproclama dictadora de la vida humana, socialmente organizada o culturalmente instaurada, la política no pertenece ni corresponde, ni divinamente, ni naturalmente a nuestra existencia, y más aun con la democracia que justifica a un grupo de parados que legislan y regulan al resto y pretenden fundar este milenio y siglo a partir de viejas estructuras e ideas precarias que obligan a que el pueblo hable, cuando ni si quiera puede entender su existencia o lo hace de maneras que la civilización y sus fundadores nunca entenderán.
La democracia es el nuevo canon que promueve a los que de la política viven y a los que los mantienen, siendo que ciertamente es el poder del pueblo, esta depende de un pueblo para existir, si el pueblo deja de serlo, si el pueblo toma sus derechos, que le inventaron para fundarlo será libre de atavismos y prejuicios que inventaron como verdades, donde la verdad es tan falsa como sus creadores.
Considerar una u otra realidad o imagen atribuye particularidades que comparten nuestra capacidad de raciocinio, sea lo que sea, y nuestra imaginación hasta el mínimo detalle que permitan nuestros canones y fronteras, tabus o mentiras en las que hallamos decidido colocar nuestra parte ignorante que nos impulsa a respaldar nuestra imaginación, mente, sentimiento de lo que no comprendemos.


